______________________________________________________________________El
Priorat |
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El Josep y la Leonor Esta vivencia comienza en el pueblo Poboleda; provincia de Tarragona y perteneciente a la comarca del Priorat (Cataluña - España) Llegamos una tarde de Agosto al pueblo de Poboleda, éramos dos, mi compañera Marta y yo -Jaume-. Decididos y con la esperanza de obtener unos días de descanso y disfrute del paisaje, de la gente y de ciertos privilegios que tiene la zona. El hostal donde nos teniamos que alojar, no tardó en ser encontrado, sería por lo pequeño que es el pueblo. LLegamos en Domingo y coincidió con el día libre del personal de servicio, pero el mismo dueño del establecimiento -Josep- nos atendió con amabilidad y entrega. La cuestión es que cenamos espléndidamente con el acompañamiento de un vino del Priorat, con la particularidad, que ese vino era de la bodega de Josep, cosa que no sabía en ese momento. Después de la cena, solos en aquella sala, decidimos dar un buen paseo por el pueblo de Poboleda, antes de acostarnos. Mientras paseábamos bajo la luna creciente, comentamos varias cosas del lugar y entre ellas; el trato del hostal Populetos, que lo percibimos como familiar y agradable. A la mañana siguiente abordamos el desayuno, que podía ser dulce o salado e incluso copioso; con el detalle de unos pastelitos que nos ofreció Leonor -la regente principal del hostal y la cocinera-, antes de finalizar el desayuno, claro, la tentación..., te hace picar dichos pasteles, -no son industriales, se nota-. Decidimos acercarnos a Escala Dei, que está muy cercano a Poboleda a unos 6 Kilómetros. Visitamos lo que los monjes cartujanos hicieron unos 800 años atrás, más bien, a percibir lo poco que quedó, (la Generalitat de Catalunya y el fondo europeo está invirtiendo en la reconstrucción y restauración del monasterio) evidentemente quedan los restos de un centro de gran importancia como se puede presenciar en las fotos. Llegó a tener 3 claustros y 30 celdas de monjes silenciosos, no podían hablar entre ellos. Era una vida de humildad, reflexión y de integración con la naturaleza. Fue un centro de cultura, arte y espiritualidad. Acogió entre sus paredes a monjes de reconocido prestigio, tanto por su santidad como por sus cualidades intelectuales. Destacó como una de las cartujas más ricas de la llamada provincia cartujana de Catalunya; estaba formada por los territorios de: Aragón, Catalunya, Valencia y Baleares. Al ser una de las cartujas más prosperas, cuyo poder económico fue importante, determinaron que tenía que desarrollar un papel protagonista en la expansión de la orden por el territorio español y portugués, así, Escaladei participó activamente en la fundación de la catalana Cartuja de Sant Pol de Mar (1269) y Valdecristo (1385), de la aragonesa de Nuestra Señora de las Fuentes (1507) y hasta de las cartujas castellanas de El Paular (1390) y Miraflores (1442). Es más, la primera cartuja portuguesa llamada Scala Coeli, en Evora, fue fundada en 1585 y tuvo como primeros monjes cartujanos los procedentes de Escaladei. Se podría escribir mucho sobre Escala Dei; tiene una parte de luz, y otra oscura, pero no deseo extenderme en el tema histórico. La cuestión es que fue interesante visitarla; es cómo si el lugar donde está ubicada fuera escogido por alguna divinidad. Las sensaciones fueron muy agradables. No se si la presencia de la Sierra del Monsant tiene algo que ver, creo que si. Espero que el lector pueda vivirlo. Si visitarais la cartuja de Escala Dei os recomiendo que utilicéis el recurso de la visita guiada, os puede ser más interesante de lo que supone ver el recinto sin referentes históricos del lugar. La guía que nos tocó -Marta-, explicó una serie de detalles que no aparecen en los trabajos escritos que podáis encontrar en internet e incluso, según en que bibliotecas tampoco, a más, Marta, lleva las llaves para acceder a las celda y al pequeño claustro ( fotos 3, 4, 5 y 6 ). Al final de este relato del Priorato (Poboleda y Escala Dei) tendréis datos e información suficiente. Volvimos al Hostal Populetos para comer temprano, hacia las dos del mediodia nos sentamos a la mesa. Nuestra primera comida en Populetos, fue un exito, simpre me pregunto: ¿ porque hay cocineras o cocineros que convierten un plato sencillo y conocido, en algo sublime y único? Creo tener la respuesta: AMOR con mayúsculas. Cuando alguien hace algo con amor y entrega porque le agrada, puede llegar a límites insospechados, y eso, es lo que percibimos los que disfrutamos de las cosas bien hechas y originales. Cuando el individuo llega a esos estados se convierte en alquimista. Parece ser que son personas que se hacen felices a ellas mismas, haciendo las cosas bien y haciendo felices a los demás. Escogen buenos aceites y otros ingredientes básicos con el cuidado para que la creación no caiga en manos del infortunio. Cuidan las ollas y las sartenes para que la cocción nos se pase de su punto preciso. Es un compendio de alegría cuando los platos se componen y llegan a la mesa, sobre todo, para la persona que dará cuenta de ese plato, sentado en la mesa con un vinito de la zona o con agua mineral -evitar la cerveza, es una sugerencia-.
Marta y yo decidimos pasear después de un descanso en la habitación del hostal Populetos. Fuimos a través de las calles del pueblo de Poboleda con la intención de disfrutar de un paseo y de encontrar ciertas huellas de un pasado: casas señoriales, la catedral de estilo neoclásico, sólo vimos su exterior, estaba cerrada. La orden de los monjes cartujanos estuvo residiendo hasta el 1203 en Poboleda antes de trasladarse a Escaladei, por eso se entiende, que hubieran casas de cierto nivel. Pero nuestra intención no era sólo pasear por el pueblo; teníamos una información que queríamos utilizar para vivirla. A través de la ineludible máquina, llamada ordenador, entré en una página Web: PrioratDigital.com Texto: Marcel Barrera -diario El Punt-. Me explico: consulté la información, y lo que me atrajo, fue el énfasis que ponía el periodista en su narración; se lo comenté a Marta: que te parece, si paseáramos y después conociéramos una tienda llamada: Que viures Sebastià -Viveres Sebastián-. Llegamos a la tienda, y realmente, la sensación que se llevó Marcel Barrera parecía ser real, digo parecía, porque estábamos esperando a que una señora muy amable y abierta, con muchos recursos con el verbo, atendiera a los clientes que estaban antes que nosotros. Pensé inmediatamente que la persona que estaba detrás del mostrador sería la Quima -Joaquina-. Mientras tanto, nos fijamos en la tienda, y evidentemente coincidía con la descripción que hizo el periodista. A la izquierda de la entrada, tenia colocadas unas mesas para que el cliente pudiera consumir lo que deseara, como si fuera una granja. También una serie de estanterías cubrían las paredes, las cuales, estaban llenas de muchos productos; de consumo y limpieza. También me fijé que a la derecha de la entrada tenía una serie de verduras, tomates, etc O sea, que cualquier alimento o producto básico lo podías encontrar allí. Nos tocó la tanda. Le pedimos si no podía hacer un pan con tomate y jamón y , si podíamos tomarlo en una de las dos mesas que tenía dispuestas en la tienda. Ella no puso reparo. De inmediato no acomodó, y sin más demora se puso a cortar el pan crujiente que, su marido- Sebastià- había hecho; era el artífice de ese pan, después se puso a refregar y extender el tomate en el pan y posteriormente aplicó el aceite de oliva arbequina de la comarca, un aceite muy afrutado, delicioso... Cuando el delgadísimo hilillo de aceite caía encima del pan, yo lo observaba, y mis glándulas salivares me licuaban la boca sin desmesura, -he de decir, que tenía el apetito al máximo- . Quima nos sirvió el apetecido pan con tomate y jamón. No puse demora en morder lo que tenía delante de mis ojos. Mientras Marta y yo, no sólo nos limitamos al consumo, sino también a compartir la palabra con la Quima: su apertura, su atención eran verdaderos, a través de la conversación, la confianza entre nosotros aumentaba, y eso, que se encontraba ha cierta distancia; ella en el mostrador y nosotros en la mesa. Después de atender a los clientes, y cuando abandonaban la tienda, volvía al hilo de conversación. Eran más de las diez de la noche, y evidentemente la intensidad del trabajo disminuyó. La Quima se sentó a la mesa con nosotros, y compartimos su compañía con una conversación abierta y agradable. Al poco rato se presentó el Sebastià, sin demasiados protocolos; con toda la naturalidad, y al cabo de pocos instantes, también se sentó con nosotros. Total, empezó una tertulia entre cuatro personas, con ganas de compartir. Sebastià es una persona que no le pesa excesivamente el trabajo, o esa es la sensación que teniamos, al igual que la Quima, les agrada lo que hacen; y si son prósperos, se lo merecen, porque ponen empeño en ello; aman su tierra -el Priorat-, son conscientes de lo que es capaz de dar esa tierra. Están a gusto. Sebastià hace vente años o más que plantó viñedos, es de las facetas que lo hacen disfrutar, son sus hijos, que una vez al año; su fruto, la uva, se transformará en vino. La humildad es otra característica de esta pareja de amigos. Después de estar de panadero 35 años, me dice: en mi oficio, todavía no lo se todo. - yo pensé, con lo rico que estaba el pan no hacía falta que lo supiera todo- Me dijo que la levadura tiene vida propia, según el cambio de tiempo varían sus características idóneas, y eso hay que controlarlo, para no mermar la calidad del pan producido, y no sólo eso Se
me olvidaba, el aceite que nos puso la Quima en el pan era de producción
propia, y de primera presión, para su uso personal, quiero decir
con ello, que te dan sólo lo bueno de su tierra. Por eso Marta
y yo tenemos siempre gran aprecio por las personas que se dan, y son
consecuentes con ellas mismas. Aquí no se termina todo: en algunas
poblaciones del Priorat, por no decir todas, es un dato que no se seguro,
se produce un dulce, que tiene el nombre de Orelletes algunas personas
o lugares le dicen Orellons. Sebastíá les llama Orelletas.
En castellano significa orejitas u orejones. Marta y yo poco sabíamos
de este dulce, por eso la petición de dicho dulce fue casi inmediata
-con lo golosos que somos, carecer de dicho postre, hubiera sido un
hecho contra natura- La Quima, con una sonrisa bien dibujada en la boca,
nos sirvió las orejitas en un plato, habían unas cuantas
5 o 6, no recuerdo, dimos cuenta de ellas: una, dos, tres. Son traidoras,
te comes una, y piensas en la otra, y así sucesivamente. Ahora
entiendo yo..., el porque...: una hora antes cuando había más
afluencia de clientela en la tienda, se llevaban bolsas de esas tortas
tan finas, claro
te tomas una y te cebas, ya no paras. El diámetro
de la Orelleta sería un poco mayor que la de un disco CD de música,
y el ancho es muy delgado, es crujiente al morder, y no es empalagoso
cómo podría suponerse. Se desvanece en la boca suavemente
y desaparece, dejando un gusto remanente en la boca agradable, que acto
seguido, puedes optar por acercarte otro en la boca o por el sorbo de
un vinito dulce -un buen moscatell- y seguir
con otra Orelleta.
Apelo a la responsabilidad y la capacidad de cada uno en ingerir una
cantidad Orelletas determinada. Teneís una foto de una Orelleta que tiene forma de corazón ( foto 7); ¿es una coincidencia? suelen ser algo deformes en su redondez, pero todas cumplen un perímetro de forma circular. La saqué de una bolsa que tenía siete, pero sólo esta, tenía esa forma. El mensaje de Sebastià estaba contestado, con la forma que dibujaba la Orelleta: Las suyas están hechas con el corazón. Pero el no me lo dijo, fue la Orelleta quien habló por él. Ahora que recuerdo, los viernes y los sábados, venden un coca llamada de recapte (previo encargo), que según oí decir, es deliciosa. Según lo escrito por el periodista Marcel Barrera: le ha dado renombre al municipio. Marta y yo, no la pudimos probar. Pero volveremos, y la probaremos
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Foto 1. Imágen de la portalada de la Cartuja. La escultura que está a la entrada es la de Santa Maria de Escala Dei
Foto 2. Esta imagen está tomada antes de entrar al recinto. En la pared de la derecha ,sombreada, están los locales habilitados con instalaciones adecuadas para los visitantes. Ofrecen: Guias sonoras, tienda de recuerdos, sesión audiovisual sobre Escaladei y evidentemente disponen de los oportunos servicios, algunos con adaptación para personas con minusvalías físicas. A nivel personal, advertiría, que si el lector de estas líneas invierte su tiempo en visitarla, mejor que se adapte al horario para hacer una visita con una guía humana, no electrónica y sonora; la tecnología es muy fría. Incluso se pueden hacer preguntas a una guía humana, cosa que la guía sonora electrónica, por ahora, no tiene ninguna posibilidad en ese sentido. El pase audio-visual es una aportación muy interesante para que el visitante se sumerja en la vida de silencio de los monjes y perciba una serie de sensaciones, que serían cómo un preámbulo previo a la visita; personalmente me gustó. Se crea un ambiente de: viento, agua, fuego, y la vida en el bosque... Para crear esta atmósfera de sensaciones visuales y sonoras los equipos de audio y de video son de bastante calidad, vale la pena aprovecharlo. El acceso a esta sala de audio-visual, según recuerdo, está incluido con el precio de la entrada a la visita.
Foto 3. Esta foto pertenece a un pequeño claustro de la celda. Con sus plantas y flores en el centro.
Foto 4. Es el interior humilde de una habitación de la celda. La ventanita situada a la derecha de la silla era el único medió de contacto con el exterior, y esa comunicación no podía ser verbal, se basaba con el intercambio de notas escritas, objetos, comida, etc...La ventana está diseñada de manera que no puedas ver la cara de quien está al otro lado; si coincidía el momento de recogida del monje de la celda con el monje asistente no se podían ver ni tocar. Sólo se podían posar en la repisa de la ventanita los encargos de primera necesidad. En caso de enfermedad: hierbas medicinales. Faltaba tinta para la escritura: una nota que indicara dicha carencia para poder reponerla. Se puede observar una mesa con un plato, un mantel y una estantería con el pan, indicando claramente que el monje hacía sus comidas en este habitación de la celda, pero también dormía en ella, la foto, no enseña la pequeña litera que estaría a la derecha de la imagen.
Foto 5. Habitación de estudio:La mesa con el libro puesto en el atril da significado a una de las funciones más importantes que tenían el monje en su celda -aparte de rezar y meditar- era el estudio, una de las tareas que hizo que muchos monjes alcanzarán cotas de bastante sabiduría, algunos de ellos de reconocido prestigio, tanto por su santidad, como por sus cualidades intelectuales. Nota curiosa: El libro estaba abierto en el capítulo 5 de la soberbia. Marta retuvo algunas palabras del primer párrafo, decía: "la hipocresía actúa paralelamente con la soberbia".
Foto 6. Habitación de estudio:En el pequeño rincón del habitáculo, una estantería austera con lo básico para la escritura.
Foto 7. La Orelleta (La Orejita). Un dulce digno de acometer.
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